sábado, 13 de marzo de 2010

TECNOLOGIA EDUCATIVA

Por: Catherine Julia Chocas Villarruel

En la actualidad, los medios de comunicación nos han abierto las puertas a un mundo desconocido llamado -en término español- globalización, pero para los europeos es mundialización. Digo esto porque, si no hubiera existido la prensa escrita, se desconocerían las causas de la primera y segunda guerra mundial. Se sabe a través de la historia que la globalización siempre ha ido de la mano con la tecnología, pues, inicialmente, tanto los franceses como los alemanes la utilizaron con fines particulares y políticos. Posteriormente, fue relacionado con la ciencia, llamada “guerra fría”.
De esta forma se inició la tecnología, con sus exabruptos y aciertos. Debemos tener en cuenta que después de la revolución industrial ésta trajo consigo burgueses capitalistas que impedían el desarrollo del pueblo, pues sus propósitos tenían fines de lucro. De esta manera se inicia una cultura muy diversa y distinta a la nuestra, pues en la actualidad esta globalización es más comercial (económica) que educativa.
Vistos estos antecedentes trataré de relacionar la tendencia tecnológica con la educación, pues no podemos estar ajenos a lo que pasa en el mundo y en nuestro entorno social. De esta forma, las características más genuinas de la sociedad actual son el cambio y la complejidad. Tal afirmación es explicada por Sancho (citado por García, 2003), dado el aumento extraordinario del conocimiento científico, tecnológico y social que experimentamos desde finales del siglo XIX; la utilización masiva de las tecnología de la información y la comunicación en todos los ámbitos de la vida, unidos a las tendencias políticas y/o económicas, se cuestionan y se reivindican muchas concepciones tradicionales en cuanto a lo que significa ser una persona culta, educada y profesional.
Tomando en cuenta a las diferentes etapas de nuestra historia, éstas trajeron consigo a profesores tradicionales e innovadores, así como también a estudiantes conservadores y “liberales”, a los que debemos sumar sus aspiraciones personales y técnicas, establecidas en un contexto social determinado. Sin duda, la educación debe responder a la necesidad de afrontar cambios de forma continuada, no solo a nivel profesional sino también personal, social y cultural; de enfrentarse a situaciones complejas que requieren el desarrollo de nuevas capacidades y habilidades, incluso nuevos modelos culturales, sistemas de valores, pautas de actuación y modos de vida.
No obstante, Quintanilla (García, 2003, p25) destaca dos tipos de valores tecnológicos: intrínsecos y extrínsecos. Los primeros incluyen la eficacia y los fines. Esto va traer consigo diferentes culturas tecnológicas, en la cual el hombre utilizará las máquinas y los lenguajes diversos para expresar sus conocimientos tecnológicos.
Si bien es cierto, la educación es un proceso de perfeccionamiento intelectual coadyuvado por la influencia sistematizada del educador dentro de un contexto socio – cultural. Pues, aquí el educador ha de transformarse en un diseñador, gestor, animador y asesor de experiencias de aprendizaje.
En otra perspectiva, se puede utilizar la tecnología educativa para que el maestro realice sus funciones específicas de planeación, conducción y evaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje. De este modo el educador debe transmitir el mensaje a los estudiantes y para ello tendrá que conocer los materiales de enseñanza para utilizarlos adecuadamente, de modo que proporcione al estudiante una variedad de experiencias que le facilite la aplicación de su aprendizaje para la vida real.
Por consiguiente, podemos decir que la tecnología educativa va de la mano con los medios educativos. Como dice Bruner y Olson (Ogalde, 2003, p22), que consideran dos tipos de información: experiencias directas e indirectas. En la primera nos basamos en la realidad del alumno, porque ésta influye en él, mientras que en la segunda se basa en los medios de educación, que ayudarán al estudiante en su aprendizaje.
De acuerdo con todo lo mencionado, concluyo que:
“no toda tecnología es mala, siempre y cuando se utilice adecuadamente”, pues como país emergente debemos utilizar nuestros recursos naturales y humanos para que podamos salir de la ignorancia tecnológica y política. Solo de esta forma contribuiremos con nuestro desarrollo personal y para con nuestros futuros estudiantes.
Asimismo:
“es hora de darnos cuenta que así como los medios de comunicación nos muestran la actualidad mundial no constituyen un problema para el desarrollo educativo, sino más bien son los programas que se emiten los no adecuados para los niños”; por tanto, los padres de familia deberán contribuir con el desarrollo personal y social de sus hijos.
Y, por último, “La Institución Educativa debe ser escenario de cambio para educar con actualidad”, ya que fueron creadas para garantizar la continuidad social en evolución, no para quedarse estáticas ni lastradas. “El maestro debe ser el principal agente de cambio y no un conservador o anacrónico que adore el pasado y cierre los ojos al futuro”.

“Los niños no son el futuro del país, sino más bien el presente para un mañana”.
(Chocas Villarruel, Catherine Julia)

Referencias bibliográficas
García, A. y Varcárcel, M. (2003). Tecnología educativa. España. La Muralla, S.A.
Ogalde, I. y Bardavid, E. (2003). Los materiales didácticos. México. Trillas.

Referencias de la Internet
Morales, E. (2005). Educación, técnica y tecnología. 1-11. Recuperado 15 de Octubre de 2009. De la fuente http://www.monografias.com/rabajos22/educaciony tecnologia/


1 comentario:

  1. Muy bien Catherine. Es justo y necesario que los estudiantes de Educación de La Cantuta den a conocer sus saberes y que los sometan al juicio de la colectividad académica.
    Hace muy bien Jesús en publicarlos.
    ¡Felicitaciones muchachos!

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